Cinco esquinas M.Vargas Llosa

Vargas Llosa es un buen escritor, nadie lo discute. Sabe cómo estructurar una novela y darle ritmo. Los personajes, un periodista grasiento como Rolando Garro; otra periodista inquieta llamada Julieta Leguizamón y apodada la Retaquita; unas “niñas malas” llamadas Chabela y Marisa; un viejo recitador de poemas que malvendió su arte y luego cayó en desgracia, de nombre Juan Peineta; o el célebre y siniestro Doctor que ejerce de mano derecha de Fujimori, remedo de Vladimiro Montesinos. Ni ellos, ni el ingeniero Enrique Cárdenas o el abogado Luciano Casasbellas, ninguno tiene consistencia, ninguno resulta interesante.
Se insiste en la homosexualidad femenina, sin que tengan mucho interés estos numerosos pasajes, erotismo plastificado, imágenes manidas.
Denuncia la corrupción en el Perú de Fujimori, el vicio en la alta sociedad ociosa peruana, la sucia prensa sensacionalista. Paradójico el éxito de la Retaquita, tan basura como los demás.