mardi 12 avril 2022

Volver la vista atrás Vasquez, J.G.

Según me lo contó él mismo,  Sergio Cabrera llevaba tres días en Lisboa cuando recibió por teléfono la noticia del accidente de su padre. La llamada lo sorprendió frente al Jardín de la Plaza del Imperio, un parque de senderos amplios y empedrados donde su hija Amalia, que por entonces tenía cinco años, trataba de dominar la bicicleta rebelde que acababa de recibir como regalo. Sergio estaba sentado junto a Silvia en una banca de piedra, pero en ese instante tuvo que alejarse hacia la salida del jardín, como si la cercanía de otra persona le impidiera concentrarse en los detalles de lo sucedido. Al parecer, Fausto Cabrera estaba en su apartamento de Bogotá, leyendo el periódico en el sofá de la sala, cuando se le ocurrió que la puerta de la casa no tenía puesto el seguro, y al levantarse bruscamente sufrió un desfallecimiento. Nayibe, su segunda esposa, que lo había seguido para pedirle que volviera a su silla y no se preocupara, pues el seguro ya estaba puesto, alcanzó a recibirlo en sus brazos antes de que Fausto se fuera de bruces contra el suelo. Enseguida llamó a su hija Lina, que pasaba unos día en Madrid, y era Lina quien ahora le daba la noticia a Sergio.

Relato «sin ficción» sobre las relaciones entre padres e hijos marcadas por las ideas políticas y el fanatismo. «Pensó que los recuerdos eran invisibles como la luz, y así como el humo hacía que la luz se viera, debía haber una forma de que fueran visibles los recuerdos.» En octubre de 2016, el director de cine colombiano Sergio Cabrera asiste en Barcelona a una retrospectiva de sus películas. Es un momento difícil: su padre, Fausto Cabrera, acaba de morir; su matrimonio está en crisis, y su país ha rechazado unos acuerdos de paz que le habrían permitido terminar con más de cincuenta años de guerra. A lo largo de unos días reveladores, Sergio irá recordando los hechos que marcaron su vida y la de su padre. De la guerra civil española al exilio en América de su familia republicana, de la China de la Revolución Cultural a los movimientos armados de los años sesenta, el lector asistirá a una vida que es mucho más que una gran aventura: es una imagen de medio siglo de historia que trastornó al mundo entero. Volver la vista atrás cuenta hechos reales. Una fascinante investigación social y a la vez íntima, política y a la vez privada, que el lector no olvidará.

lundi 11 avril 2022

París, distrito 13 J. Audiard

Francia 2021  Drama 105 min Dirección: Jacques Audiard. Guion: Céline Sciamma, Léa Mysius y Jacques Audiard, basado en las historias Amber Sweet, Killing and Dying y Hawaiian Getaway, de Adrian Tomine. Fotografía: Paul Guilhaume. Música: Rone. Intérpretes:  Lucie Zhang, Makita Samba, Noémie Merlant, Jehnny Beth, Camille Léon-Fucien, Océane Cairaty, Anaïde Rozam, Pol White y Geneviève Doang. 

 Nuevas generaciones que, como ha sucedido siempre, viven el amor y el desamor como sendos saltos al vacío. Son millennials sobrecualificados en un entorno de precariedad laboral, pero sin las herramientas afectivas suficientes para enfrentarse a relaciones que demandan madurez emocional. Y Audiard los retrata secuencialmente en un blanco y negro que abstrae el núcleo de sus intereses del entorno de estímulos que los rodean, filmando encuentros en la intimidad que se tornan en gélidos conflictos personales cuando lo que está en juego es el compromiso de la vida en pareja. Como suele ser habitual en el formato de historias cruzadas, notamos que afloja la tensión narrativa cuando el foco se aleja de los personajes más interesantes, un breve lapso del que Audiard se recupera cuando la personalidad de Sciamma impregna la pantalla para hacerla brillar en un doble y emocionante secuencia final.


 

dimanche 10 avril 2022

AL DESCUBIERTO. Obras seleccionadas de The Howard Greenberg Gallery

Selección de 111 fotografías de uno de los principales archivos fotográficos del mundo, el de The Howard Greenberg Gallery (Nueva York) imágenes de los principales maestros de la fotografía que de forma habitual no están al alcance del público, un particular viaje por  la Fotografía del siglo XX.

“Al descubierto” incluye obras de 66 grandes nombres como Berenice Abbott, Manuel Álvarez Bravo, Diane Arbus, Bruce Davidson, William Eggleston, Walker Evans, Robert Frank, Eugène Atget, Robert Capa, Elliott Erwitt, Helmut Newton, Vivian Maier o Man Ray, que constituyen un viaje en el tiempo desde 1900 hasta principios del siglo XXI. Howard Greenberg, referencia ineludible de la fotografía del siglo XX, lleva más de 40 años creando un archivo con más de 30.000 fotografías.

 

Martin Munkacsi

Martin Munkacsi

mercredi 6 avril 2022

Arte americano en la colección Thyssen

Selección de 140 obras, pertenecientes a la colección permanente, la colección Carmen Thyssen y préstamos de la familia Thyssen. Dividida en cuatro secciones trata de reinstalar la colección atendiendo no a una visión cronológica y estilística sino de manera temática y transversal. “La colección llevaba 25 años muy estática y a lo mejor ha llegado el momento de revolverla un poco”, afirma Alarcó. “Hemos querido mostrar lo que creemos que es interesante y continuo en el arte americano así que hemos elegido tres temas básicos, los tres que mejor definen el arte de Estados Unidos: la naturaleza, el cruce de culturas y la cultura material”. En todos estos temas se ve una continuidad, un espíritu común que atraviesa el siglo XIX y el XX aunque hay determinados aspectos que están ya presentes en el siglo XVIII.

El recorrido arranca con una sección dedicada al paisaje, tema central en la pintura del país y “germen de la creación de la nación americana”, comenta Alarcó. En este apartado subyace la idea de lo sublime en obras de artistas como Thomas Cole, Frederic Church o Georges Inn que cuelgan junto a un Rothko y muestran cómo la naturaleza se convirtió en fuente de espiritualidad. Las primeras salas también dejan patente que algunas ideas, como la alegoría de la cruz, forman parte de las pinturas de Ossorio o De Kooning mientras que Georgia O’Keeffe recuperó la idea del pasado místico del paisaje. “Cada vez que se mueven las obras del museo se plantean nuevos interrogantes y se descubren nuevas obras”, añade Alarcó.


La exposición no se olvida de representar cómo se forja una cultura de culturas en la que comunidades diversas interactuaban desde la alianza hasta el conflicto. Algunas obras nos presentan a comunidades de esclavos, asiáticos y afroamericanos pero también a la clase obrera. Aquí se reúnen algunos grabados de poblaciones indígenas de Karl Bodmer, retratos de colonos que posaron para John Singleton Copley o a la alta sociedad de John Singer Sargent. El recorrido continúa por una sección que se convierte en el retrato de una cultura norteamericana moderna y urbana. En ella abundan los retratos psicológicos íntimos y un paisaje urbano en el que la vida se automatiza, el arte se fascina con el progreso y el ocio urbano busca la creación de parques para huir del ruido y la contaminación al tiempo que celebra el cruce de culturas a ritmo de jazz.

 

Le serpent majuscule P. Lemaitre

Mathilde tape de l'index sur le volant. Sur l'autoroute les voitures dansent la valse-hésitation depuis plus d'une demi-heure et elle est encore à dix kilomètres du tunnel de Saint-Cloud. La circulation s'immobilise des minutes entières et d'un coup, mystérieusement, l'horizon se dégage et la Renault 25, calée contre la glissière de sécurité, file de gauche, recommence à rouler, 60, 70, 80, puis de nouveau s'arrête brutalement. L'effet accordéon. Elle se battrait. Elle a pourtant pris toutes les précautions: partie très en avance, elle a emprunté la nationale le plus longtemps possible et s'est résolue à aborder l'autoroute lorsque le radioguidage a assuré qu'il n'y avait pas d'encombrements.

Pour son tout nouveau roman, Pierre Lemaitre fait paraître celui qui fut son tout premier, un polar écrit en 1985, mais qui n’avait jamais été publié jusque-là. Il faut toujours se méfier des vieilles dames bien mises aux allures de retraité. Évidemment, elle est formidable dans son côté froide, gâchette d'acier. Évidemment, comme elle est tueuse à gages, elle ne peut pas être retrouvée par la police, puisque rien ne la rattache aux différentes victimes. C'est du travail à l'ancienne, à partir des cabines téléphoniques et il y a, au milieu du livre, quelque chose de foudroyant : le passage dans la Résistance et ce qu'on découvre de son activité pendant cette sombre période où elle exécutait des nazis. 
Mais elle avait une façon de le faire qui était assez effroyable et qui glaçait le sang des résistants. C'est une façon pour elle, évidemment, de se faire la main. Mais se faisant, elle séduisait ce fameux Henri qu'elle a découvert dans la Résistance et qui, ensuite, ressent un vrai béguin pour elle, et réciproquement. Un béguin intéressant par rapport à l'intrigue : on est dans le même registre de discrétion, de silence et de refoulement dans leur amour que dans l'exécution des crimes.

Dialogues cinglants, portraits saisissants, scénario impitoyable...

lundi 4 avril 2022

Juventud J.M. Coetzee

 Vive en un apartamento de una sola habitación junto a la estación de ferrocarril de Mowbray que le cuesta once guineas al mes. El último día laborable de cada mes coge el tren para ir a la ciudad, a Loop Streeet, donde A.B. Levy, le entrega el sobre con el alquiler. El señor Levy vacía el sobre encima de su mesa abarrotada y cuenta el dinero. Gruñendo y sudando, le hace un recibo.


Segunda parte de las memorias noveladas del premio Nobel de Literatura J.M. Coetzee, el narrador, un estudiante en la Sudáfrica de los años cincuenta, lleva tiempo planeando escapar de su país natal: del sofocante amor de su madre, de un padre cuyos errores lo persiguen  y de lo que parece ser una revolución inminente. Estudiando matemáticas, leyendo poesía y ahorrando dinero intenta asegurarse de que, cuando se enfrente a las vicisitudes del mundo real, sea eso lo que sea, estará preparado para experimentarlas con una intensidad total y para transformarlas en arte verdadero. Una vez en Londres, sin embargo, lo que se encuentra no es ni poesía ni bohemia. Más bien al contrario: sucumbe a la monotonía de una vida como programador informático, en la cual las aventuras esporádicas y carentes de amor no ofrecen consuelo alguno. Lejos de encontrar la inspiración, deja de escribir.