Duración: 1h 42’ (con intermedio de 20’ incluido) Ballet en 2 actos Coreografía: Jean-Christophe Maillot
Música original y arreglos de la obra de Léo Delibes: Bertrand Maillot Escenografía y vestuario: Aimée Moreni Iluminación: Samuel Thery y Jean-Christophe Maillot Dramaturgia: Jean-Christophe Maillot y Geoffroy Staquet.
Reparto: Coppél-i.A.: Ksenia ABBAZOVA Coppélius: Jaeyong AN Swanilda: Alessandra TOGNOLONI Frantz: Francesco MARIOTTINI La madre de Swanilda: Ekaterina PETINA Lennart, confidente de Swanilda: Lennart RADTKE Los amigos de Swanilda: Elena MARZANO, Ashley KRAUHAUS, Lydia WELLINGTON, Kathryn MCDONALD Los amigos de Frantz: Alexandre JOAQUIM, Adam REIST, Artjom MAKSAKOV, Michael GRÜNECKER, Christian TWORZYANSKI Los Invitados: Katrin SCHRADER, Francesco RESCH, Chelsea ADOMAITIS /
Candela EBBESEN, Luca BERGAMASCHI, Juliette KLEIN / Hannah WILCOX, Roger
NEVES, Portia ADAMS Los Prototypos: Daniele DELVECCHIO, Alexandre JOAQUIM, Christian TWORZYANSKI, Adam REIST, Artjom MAKSAKOV, Roger NEVES
La idea de crear un ballet en torno a Coppélia surgió en 2016, pero
mis pensamientos se dirigieron a la «Chica de los ojos de esmalte» mucho
antes…Estos pensamientos eran algo ambivalentes, ya que, aunque me
fascinaba la historia de un joven que se enamora de una muñeca mecánica,
me desanimaba un poco el romanticismo del ballet original.

Entonces se me ocurrió revisar la
partitura para poder retomar esta obra clásica del repertorio del ballet
actualizando la narrativa: una historia de dos prometidos cuyo amor se
vería desafiado por la aparición de la inteligencia artificial. Como
siempre he demostrado un profundo respeto por la música y los
compositores, me preparé con cierta aprensión para cometer este
sacrilegio. Pero el ángulo narrativo de mi ballet me ayudó a hacerlo… La
inteligencia artificial se ha inmiscuido de tal manera en nuestra vida
cotidiana que muchas cosas han perdido su carácter sagrado. Se han
vuelto, si no prescindibles, al menos reemplazables sin poner en peligro
la supervivencia del mundo. Así, la de Coppélia fue modificada
«genéticamente».
¿Quién sabe cuánto tiempo pasará antes de que los bailarines
artificiales entren en los estudios para interpretar coreografías
generadas por algoritmos capaces de reproducir la inspiración?
Estoy convencido de que aún queda mucho para ello. Y aunque llegara a
pasar, el arte de la coreografía siempre requerirá de alma, carne y
sudor para personificar las emociones de forma convincente.
Jean-Christophe Maillot
Magnífico.