dimanche 28 juin 2026
jeudi 18 juin 2026
Plateforme M. Houellebecq
Houellebecq n'y va pas par quatre chemins pour décrire l'acte. Avec lui, pas de suggestion, ça suce, ça lèche, ça pénètre. On croise des bites, des chattes, des fesses et des tétons. Autant dire qu'une telle lecture n'est pas recommandée aux esprits prudes. Mais s'il se permet tous les vices, s'il prend plaisir à dériver vers tous les interdits, l'auteur verrouille son oeuvre d'un souci permanent d'apparaitre tel qu'il est : triste.
"Plate-forme" est un livre captivant, mais un peu alourdi par les longues, trops longues, descriptions de scènes érotiques, voir pornographiques. Michel, le narrateur du récit, vient de perdre son père qui a été retrouvé assassiné, près de Cherbourg, le crâne brisé dans son appartement. Michel va partir alors en voyage vers la Thaïlande ...
Houellebecq fait le tour de la petitesse humaine qui gravite autour de cette plateforme. Portrait au vitriol de la société de consommation, entre cynisme et provocation, il dépeint une société qui périclite, une société décadente, sans espoir d'évolution vers un monde meilleur. C'est l'humain qu'il met au coeur de cette fatalité, l'humain et sa recherche de satisfaction immédiate et gratuite.
Libellés : FR, Houellebecq, Lecture
lundi 25 mai 2026
Un poeta Simón Mesa
La obsesión de Óscar Restrepo por la poesía no le ha reportado ninguna gloria. Envejecido y errático, ha sucumbido al tópico del poeta en la sombra. Conocer a Yurlady, una adolescente de origen humilde, y ayudarla a cultivar su talento trae algo de luz a sus días, pero arrastrarla al mundo de la poesía quizá no sea el camino.
Su desdichado protagonista grita con desesperación «soy poeta», solo para recibir burlas y compasión – escenas en las que lo cómico y lo trágico se entrelazan, reflejando la infantil pretensión de quienes claman haber nacido para crear cuando no sirven para otra cosa, y la crueldad de un entorno que primero infló sus anhelos creativos, y luego los arrojó al prosaico materialismo de la vida cotidiana. Dividido en cuatro capítulos —«Fracaso», «Opus Magnum», «El arte nos salvará» y «Un poema feliz»— acompañamos los avatares de Óscar Restrepo: un fracasado de gafas, rondando los cincuenta, autor de dos poemarios en su juventud, exacadémico que soñó con entregarse por completo a su genio creativo; ahora desempleado, vocifera que solo quiere ser poeta, aunque hace años que no escribe. Es un marido y padre derrotado, sin dinero ni hogar propio, durmiendo aun en su habitación infantil, tapizada con retratos de su ídolo José Asunción Silva, pilar de la poesía moderna en Colombia. Lo rodean mujeres que lo lamentan (madre, hermana) y buscan manera de encajarle en el mundo cruel, y otras que lo desprecian (exmujer, hija), avergonzadas de su presencia y deseando que no existiera.
jeudi 21 mai 2026
La vengadora de las mujeres L.de Vega/Carlos Martín
Dramaturgia Alfonso Plou y María López Insausti Dirección Carlos Martín Coproducción Compañía Nacional de Teatro Clásico y Teatro del Temple. Reparto: Silvia de Pé, Gabriel Moreno, Secun de la Rosa, José Vicente Moirón, Xavi Caudevilla, Nacho Rubio, Chavi Bruna, Lorena Berdún, Itziar Miranda.
Laura, princesa de Bohemia, es mujer de fuerte personalidad y muchos estudios que desprecia a los hombres y ha creado una escuela feminista para empoderar a las mujeres. Que al final de la función el amor derrote en parte su militancia no le quita el valor a la obra de reclamar una mayor sensibilidad para las mujeres y denunciar lo injusto del trato con que los hombres las han relegado.
Un texto que los expertos encajan entre 1615 y 1620, cuando el autor ya superaba los cincuenta años, que logra dotar a la protagonista, la princesa Laura, de toda una caracterización, pues sus largos y agudos parlamentos nos revelan a una señora llena de ingenio y de conocimientos tanto eruditos como psicológicos. Silvia de Pé se hace con el papel de una manera absolutamente elocuente, porque se impone firme en sus convicciones a través de gestos de gran ironía; pero, a la vez, es capaz de aplicar soltura para añadir mohínes humorísticos que se engarzan de modo fulgurante. Por lo tanto, ella se convierte en el gran atractivo de un montaje que nos puede parecer un tanto tópico en otros elementos, como la estupidez generalizada con la que se bosqueja a los varones. Sus ínfulas están repletas de una ideología que aquí busca el eco en las proclamas del feminismo contemporáneo. Ya que su furibundo rechazo de los hombres no es por cuestiones de orgullo o de soberbia. Su pensamiento y su enfado están pergeñados con múltiples lecturas, algo excepcional en la época. Lo menos logrado, el vestuario masculino. Actuaciones estupendas. Divertida y ágil.
mercredi 20 mai 2026
Santander, lugares comunes I. Alonso
Santander es la ciudad portuaria que le volvió la espalda a su puerto. Es la ciudad que resurgió dos veces de sus cenizas. Fue enclave del veraneo elegante, culto y cosmopolita. Es a la vez moderna y tradicionalista, elitista y raquera, clasista y aspiracional. Ciudad escenográfica, siempre hermosa y arreglada, disimula su tramoya para asomarse a la bahía más bella del mundo. Todos los lugares comunes recogidos en este libro son espacios físicos y representaciones mentales que forman parte de un repertorio común nos dicen algo acerca de Santander. Cumplen así una de las funciones principales del cliché: nos permiten iniciar una conversación.
Yo sólo quiero irme a Francia E.Larena
En este proyecto se intentan conjugar tantos elementos que da hasta para que veamos espíritus. El problema es que la dramaturga carece de sutileza en su escritura y no ha sabido bosquejar ni a los caracteres ni a la trama. Principalmente, porque el papel de Galiana, por ejemplo, apodada en el pueblo la «vinagreta», es un burdo estereotipo de franquista adusta y trasnochada, aunque haya criado a una nieta ella sola, y haya tenido que inventarse una vida sin marido. O sea, ni siquiera se le concede un margen de bondad y por eso sus vecinos hacen fiesta por su fallecimiento. La actriz le pone su encanto y participa levemente dando apostillas durante los ochenta minutos de función. Puesto que la voz cantante la llevan sus nietas.
En la casa, se sitúa el féretro delante de un pequeño andamio y un gran ventanal. Allí ha vivido hasta su emancipación Leo. Una joven un tanto seca, muy independiente, soltera y piloto de avión. María Roja carga con un rol bastante simplón, debido a que procura aportar algo de comicidad en el lío que deben resolver. A partir de ese instante nos adentramos en un desbarajuste. Descubrir qué ocurrió verdaderamente con su abuela y saber, en definitiva, qué pasó con su madre. Esta también surge por ahí, pues se murió cuatro meses antes. Nieve de Medina hace de Nieves y de Marisol, pero lo mismo da, ya que no tiene desarrollo y entorpece el devenir del espectáculo. Porque, ya puestos, para qué contar tanto, entre recortes del ABC, esquelas, uniformes azules con el yugo y las flechas, si precisamente, ya que emplea un flashback anecdótico, podría haberlo hecho para ofrecernos un relato verosímil de la tragedia que anida en esta propuesta. En cualquier caso, el humor con el que se desea ahormar el montaje y el insensato uso de los improperios y de las palabrotas por aquí y por allá diluyen un contexto histórico y toda una biografía, pues ese «irse a Francia» realmente suena a los años 60. Desde luego, la obra requeriría toda una recomposición. Y mejorar el sonido!
Yo solo quiero irme a Francia
Texto y dirección: Elisabeth Larena
Reparto: María Galiana, Nieve de Medina, Anna Mayo y María Roja






