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samedi 2 mai 2026

Una dulce venganza J. Jonasson

 Él no tenía ni la menor idea de quién era Adolf y jamás había oído hablar del Imperio Austrohúngaro. Ni falta que le hacía: era el curandero de un pueblo apartado de la sábana africana. Dejó tan pocas huellas en la tierra roja y ferrosa que ya nadie recuerda cómo se llamaba. Era diestro en el arte de la medicina pero, así como él mismo no tenía mayores noticias del resto del mundo, la buena nueva de sus habilidades tampoco llegó más allá del valle donde habitaba. Vivió frugalmente, murió demasiado pronto. Pese a su destreza, no pudo curarse a sí mismo cuando más falta le hizo. Un reducido grupo de pacientes fieles lo lloró y lo echó de menos. El hijo mayor parecía demasiado joven para hacerle el relevo, pero esta era la costumbre desde tiempos  remotos y no había otra opción. 

Victor Svensson, un tipo ambicioso y sin escrúpulos, se casa con la hija de un multimillonario galerista en los últimos momentos de la vida de este. Cuando el hombre fallece, Victor engaña a su mujer y logra hacerse con el negocio y ver colmadas por fin sus ansias de dinero y poder. Sin embargo, la aparición en escena de un hijo bastardo de Victor, fruto de una antigua relación, podría dar al traste con sus planes, y no está dispuesto a permitirlo. A partir de este punto se desarrolla una divertidísima trama de enredos que mezcla de forma asombrosa la realidad de las tribus masáis, la obra de la pintora Irma Stern, la figura de Hitler y el papel del arte en la configuración de su destino y, sobre todo, la sed de venganza de un joven sin nada que perder. Divertido y muy imaginativo.

vendredi 20 avril 2012

Le vieux qui ne voulait pas fêter son anniversaire J.Jonasson

On se dit qu'il aurait pu se décider avant et qu'il aurait dû au moins avoir le courage de prévenir son entourage de sa décision. Mais Allan Karlsson n'avait jamais été du genre à réfléchitr longtemps avant d'agir.
L'idée avait donc à peine eu le temps de germer dans l'esprit du vieil homme qu'il avait déjà ouvert la fênetre de sa chambre située au premier étage de la maison de retraite de Malmköping dans le Södermanland, et qu'il s'était retrouvé debout sur la plate-bande dans le jardin.
L'acrobatie l'avait un peu secoué, ce qui n'avait rien de très étonnant, vu que ce jour-là Allan allait avoir cent ans. la réception organisée pour son centenaire, dans le réfectoire de l'établissement, commençait dans une heure à peine.

Allan et sa vie passionante, un récit policier loufoque dans la ligne de Paasilinna, d'un type quelconque amené à côtoyer les grands de ce monde malgré son allergie à la politique.