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dimanche 23 novembre 2025

Picasso y Klee en la colección de Heinz Berggruen

Cincuenta obras maestras de Pablo Picasso y Paul Klee que pertenecieron al marchante y coleccionista alemán Heinz Berggruen y que hoy forman parte del Museum Berggruen de Berlín. .

Es cierto que Picasso y Klee no pueden ser más opuestos. Pertenecían a dos mundos muy diferentes y poseían dos personalidades antitéticas: meridional, terrenal, excesivo y sensual, el primero; nórdico, espiritual, introspectivo e intelectual, el segundo. Ahora bien, también es indudable que compartieron ciertos repertorios temáticos, un mismo espíritu de experimentación, una análoga estrategia reductora y deformadora que los llevó a dislocar formas y cuerpos, tanto por medio de la geometría como por la mutación orgánica, y, además, un similar sarcasmo para utilizar el arte como arma de transgresión. En buena medida, sus dos fórmulas –antagónicas, pero igual de revolucionarias–, que los llevaron a destruir la realidad a través de un lenguaje plástico de enorme radicalidad, transformaron para siempre el modo de mirar y de acercarse al mundo del hombre contemporáneo. 

La exposición se divide en cuatro apartados con los temas y géneros que interesaron a los dos artistas y en los que sus creaciones se entrelazan de maneras sugerentes e inesperadas: Retratos y máscaras; Lugares; Cosas; y, por último, Arlequines y desnudos. En cada sección se incorpora además una selección de obras de la colección Thyssen, algunas de las cuales fueron propiedad de Berggruen en el pasado, que dan pie para abordar la estrecha relación que se estableció entre ellos. 

dimanche 10 novembre 2024

Gabriele Münter La gran pintora expresionista



Gabriele Münter (1877-1962) fue una de las fundadoras de El Jinete Azul (Der Blaue Reiter), el legendario grupo de artistas expresionistas con sede en Múnich. En sus obras, de líneas precisas y colores intensos, la pintora alemana sumerge al espectador en su mundo privado. Comienza con un extenso capítulo dedicado a sus inicios como fotógrafa amateur y analiza cómo su relación con este medio de expresión moderno, menos codificado que las tradicionales bellas artes, fue fundamental para su desarrollo posterior. 






A continuación, se muestra su creación pictórica en un recorrido cronológico-temático que se inicia con las obras realizadas durante sus viajes por Europa y el Norte de África junto a su pareja Wassily Kandinsky, y prosigue con un extenso capítulo dedicado a sus obras maestras del periodo de El Jinete Azul. Para finalizar, se centra en su exilio en Escandinavia durante la Primera Guerra Mundial y los distintos caminos de expresión que encontró tras su regreso a Alemania. A lo largo de su larga carrera, Münter demostró en numerosas ocasiones su capacidad de adaptación, su incansable deseo de experimentación y su falta de prejuicios ante lo nuevo o diferente. 



Exposición organizada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, en cooperación con The Gabriele Münter and Johannes Eichner Foundation de Múnich y la Städtische Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau München de Múnich, y en coproducción con el Musée d’Art Moderne de París, Paris Musées.


dimanche 14 juillet 2024

Rosario de Velasco Thyssen

Pintora figurativa española Rosario de Velasco (Madrid, 1904 - Barcelona, 1991) la muestra reúne treinta pinturas de los años 20 a los 40 del siglo pasado y una sección dedicada a su trabajo como ilustradora gráfica. Junto a pinturas bien conocidas y conservadas en museos, como su famoso óleo Adán y Eva, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, con el que obtuvo en 1932 la segunda medalla de pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes, se exponen por primera vez obras guardadas en la familia y en colecciones particulares, algunas hasta ahora en paradero desconocido y que se han ido localizando y recuperando en los últimos años.

El Thyssen sigue recuperando pintoras olvidadas.


dimanche 3 mars 2024

El realismo íntimo de Isabel Quintanilla

Isabel Quintanilla (1938-2017) La muestra reúne un centenar de obras de toda su carrera, incluyendo sus pinturas y dibujos más sobresalientes, muchas de ellas piezas nunca vistas en España por encontrarse principalmente en museos y colecciones de Alemania, Quintanilla vivió y trabajó en un momento de la historia de España en el que las mujeres artistas no tenían ni el peso ni el protagonismo del que disfrutaban los artistas masculinos. 
La pintura de Isabel Quintanilla es resultado de un dominio rotundo de la técnica y de un oficio adquirido en distintas escuelas, pero, sobre todo, de un trabajo continuado en el tiempo. La artista se refería siempre a la lucha constante que supone resolver los problemas que la pintura plantea a todo aquel que quiere valerse de ella para experimentar la realidad de otra manera. La selección de obras propone un recorrido que nos sumerge en el “mundo Quintanilla”, protagonizado por sus objetos más personales, por la intimidad de las estancias de los diferentes domicilios y talleres donde vivió y trabajó, así como por su familia y sus compañeros.

dimanche 5 novembre 2023

Maestras Thyssen

Organizada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en Madrid, en colaboración con el Arp Museum Bahnhof Rolandseck.Comisaria Rocío de la Villa.

Artemisia Gentileschi, Angelica Kauffmann, Clara Peeters, Rosa Bonheur, Mary Cassatt, Berthe Morisot, María Blanchard, Natalia Goncharova, Sonia Delaunay o Maruja Mallo fueron artistas célebres en su tiempo que hoy vuelven a ser reconocidas como maestras. Con casi un centenar de piezas, entre pinturas, esculturas, obras sobre papel y textiles, esta exposición presenta un recorrido desde finales del siglo XVI a las primeras décadas del siglo XX. La exposición se divide en ocho secciones:


SORORIDAD I. LA CAUSA DELLE DONNE
En el siglo XVII, en Italia, en plena Contrarreforma y en paralelo a los escritos de las autoras de la querella de las mujeres, como Modesta dal Pozzo (Il merito delle donne) y Arcangela Tarabotti (Tiranía paterna), artistas respaldadas por mecenas representan en pinturas de historia figuras mitológicas, heroínas bíblicas y personajes históricos como Judit, Yael, Susana y Porcia. A través de ellas evidencian el silencio impuesto y su exclusión por el discurso patriarcal, que degrada a estas heroínas en historias tergiversadas y pinturas eróticas ofensivas. Lavinia Fontana y Fede Galizia, Artemisia Gentileschi y Elisabetta Sirani conforman tres generaciones de artistas que triunfan con sus versiones castas e inauguran así una tradición alternativa.

BOTÁNICAS, CONOCEDORAS DE MARAVILLAS.  Durante la época racionalista, cuando se produce la escisión del hombre y la naturaleza tras la revolución científica y el inicio del colonialismo, comienza un periodo de esplendor artístico para las pioneras del bodegón y de la ilustración botánica.
Son pintoras e ilustradoras formadas junto a científicos que empiezan a utilizar el microscopio, e interesadas por la entomología, como Fede Galizia y Giovanna Garzoni en Italia y las hermanas Rachel y Anna Ruysch en Holanda, para quienes la vida ejerce poder de fascinación a cualquier escala y la representan de manera holística, como un ecosistema donde habitan mariposas, moscas y otras pequeñas criaturas, refutando el simbolismo religioso de la naturaleza muerta como vanitas. En torno a la mecenas Agnes Block en su jardín en Vijverhof, al suroeste de Ámsterdam, se reúnen las principales artistas botánicas: Maria Moninckx, Maria Sibylla Merian y su hija Johanna Helena Herolt.


ILUSTRADAS Y ACADÉMICAS.
La Ilustración es el tiempo del despertar de las mujeres como ciudadanas en la historia feminista. Ya antes de la caída del absolutismo en Francia, reinas, nobles y salonnières respaldan a las artistas, erigiéndolas como académicas. Pintoras como Élisabeth Vigée-Le Brun, Adélaïde Labille-Guiard, Angelica Kauffmann, y escultoras como Marie-Anne Collot y Anne Seymour Damer, destacan en el género del retrato, expresión de la afirmación del sujeto y de la individualidad en el origen de la Modernidad. Todas representan a mujeres cultas que buscan su identidad en escenarios teatralizados, como las ruinas arqueológicas al pie del Vesubio de Lady Hamilton.

ORIENTALISMO/COSTUMBRISMO. En pleno periodo colonial, las artistas emprenden viajes y observan con respeto a los no occidentales, en oposición a la sexualización degradante de sus modelos por parte de sus colegas masculinos orientalistas. De camino al norte de África, la cultura española ejerce especial fascinación por su exotismo. A partir de las escenas del paso de los Pirineos realizadas por Rosa Bonheur, pastores, gitanas y campesinos habituales en la pintura costumbrista española serán reinterpretados en clave orientalista en París. Pero a diferencia de los artistas, pintoras como Henriette Browne y Alejandrina Gessler pueden entrar en los harenes, deshaciendo los tópicos eróticos asentados en los salones parisinos.

TRABAJOS Y CUIDADOS. Frente al icono de la campesina o la planchadora solitaria de los pintores, durante el siglo XIX las artistas representan grupos de mujeres trabajando en el campo como Alice Havers y Eloísa Garnelo, o durante su jornada laboral en la ciudad, como Las lavanderas de Marie Petiet. Cuando las propias artistas luchan por su inserción en el sistema artístico, su repertorio abarca desde las mujeres en el papel de amas de casa de Lluïsa Vidal y las cuidadoras de enfermos de Henriette Browne, hasta otras escenas en las que ellas desempeñan oficios diversos, como las pescadoras de Victoria Malinowska. En la ciudad moderna las mujeres reclaman sus espacios, también como consumidoras en los grandes almacenes, como refleja Elizabeth Sparhawk-Jones.

NUEVAS MATERNIDADES. 
La maternidad es uno de los temas más antiguos de la historia del arte. En el siglo XIX, surge el arquetipo de la mujer como “ángel del hogar” para frenar su emancipación, tema al que se oponen pintoras y escultoras de diferentes generaciones, estados civiles y estilos artísticos, innovando e invirtiendo los viejos modelos. Frente a la mistificación de la maternidad y la abnegación de la madre ante el hijo varón, las pintoras Mary Cassatt, Elizabeth Nourse, Paula Modersohn-Becker y Tamara de Lempicka crean nuevas iconografías que muestran con ternura la dependencia absoluta del bebé. Pero también los tediosos cuidados, las cargas domésticas, en definitiva, la dureza anímica y material de la crianza son reflejados por Suzanne Valadon, las finlandesas Helene Schjerfbeck y Elin Danielson-Gambogi, la danesa Anna Ancher y la sevillana María Luisa Puiggener. Incluso aparece la madre como una protectora animal, conectada con la madre tierra, como la representa Käthe Kollwitz en su espléndida escultura Madre con dos niños.

SORORIDAD II. COMPLICIDADES. ¿Qué piensan? ¿De qué hablan? ¿Qué comparten las jóvenes burguesas cuando están juntas?. Las impresionistas Berthe Morisot, Marie Bracquemond, Louise Breslau y Cecilia Beaux crean nuevas iconografías de la complicidad, la confianza y la amistad entre mujeres, expresada en clave melancólica por la escultora simbolista Marie Cazin. Un mundo privado al margen de la mirada masculina en el que germina el anhelo de libertad.

EMANCIPADAS. En el siglo XX, al hilo del logro sucesivo del sufragio femenino en los países occidentales, las artistas vanguardistas siguen mostrando la sororidad con nuevos lenguajes artísticos. En el palco de Helene Funke, con guiño a Mary Cassatt, confirma la consciencia de una tradición artística femenina. Las modernas Sonia Delaunay y Alice Bailly, entre otras, proponen a través de la pintura-tejido-moda una nueva concepción del arte y su inserción en la vida cotidiana. Y escenas populares, como las Verbenas de Maruja Mallo, reflejan la alegría de las ciudadanas tras la conquista del espacio público.

Fantástica exposición!


vendredi 30 juin 2023

Lo oculto Thyssen

Los saberes ocultos han sobrevivido durante siglos en un entorno cultural hostil —dominado primero por la religión hegemónica y más tarde por el racionalismo y el positivismo— gracias a su capacidad de camuflaje e infiltración. Y es en las artes visuales donde las ideas y creencias esotéricas han encontrado el terreno ideal para sus mensajes cifrados: desde las alegorías herméticas del Renacimiento hasta las manifestaciones del arte de vanguardia del siglo XX.

En esta exposición, comisariada por Guillermo Solana, se reúnen sesenta y tres obras de arte de las colecciones Thyssen-Bornemisza (incluyendo tanto la colección permanente del museo como las colecciones privadas de varios miembros de la familia Thyssen-Bornemisza) en las que hemos detectado rastros de lo oculto que pueden documentarse. La tradición esotérica nos ofrece una serie de códigos para descifrar sentidos escondidos. Su valor consiste en revelarnos detalles y aspectos de las obras de arte que han pasado inadvertidos y proponernos nuevas lecturas heterodoxas.


Siguiendo el repertorio de las principales disciplinas y corrientes incluidas en la tradición de lo oculto, la exposición se divide en siete secciones:

(1) Alquimia. Las rocas fantásticas en los fondos de paisaje de la pintura renacentista –especialmente de la Escuela de Ferrara– pueden aludir a explotaciones mineras, vinculadas en la época a las investigaciones alquímicas. La alquimia reaparece con fuerza en el arte del siglo XX, por ejemplo en Max Ernst o en Lucio Fontana.

(2) Astrología. El interés por los cuerpos celestes y su influencia en la vida humana ha dejado huellas en infinidad de obras de arte de distintas épocas. Puede ser un zodiaco en una tabla religiosa, un horóscopo en un retrato o el mito del nacimiento de una constelación. Las estrellas y sus figuras virtuales volverán a apasionar a artistas como Miró, Cornell, Matta…

(3) Demonología. La fascinación por las variedades de lo demoníaco recorre toda la historia de la iconografía cristiana. Aparte de los diablos etiquetados como tales, en la pintura del Renacimiento y el Barroco hay una plétora de rostros grotescos, indicios de “mal de ojo” y otras presencias inquietantes que encarnan las asechanzas del Maligno.

(4) Espiritismo. El ocultismo renació en el siglo XIX bajo la forma de una obsesión por la comunicación con los espíritus de los muertos. La pintura fin-de-siècle, con sus figuras sonámbulas en ambientes crepusculares o nocturnos, evoca a menudo la atmósfera de las séances espiritistas.


(5) Teosofía. Fundado en 1875 por Helena Blavatsky, el movimiento teosófico combinaba elementos de la tradición esotérica occidental con religiones y filosofías orientales. A comienzos del siglo XX disfrutó de una enorme influencia cultural e inspiró a los pioneros del arte abstracto, como Kandinsky y Kupka, Balla y Severini, Mondrian y Van Doesburg.

(6) Chamanismo. El artista de vanguardia se identifica con la figura del chamán, mediador espiritual y sanador en muchas culturas. Picasso, Chagall, Kandinsky o Pollock son casos notorios de apropiación de objetos y rituales chamanísticos.

(7) Oniromancia y videncia. Los surrealistas se apasionaron por el ocultismo y adoptaron sus prácticas, aunque no necesariamente sus creencias. Investida de aparente rigor científico por el psicoanálisis, la interpretación de los sueños ocupa un lugar central entre sus obsesiones, especialmente vinculada a las premoniciones y los poderes de los videntes. Las obras de Dalí, Ernst, Tanguy o Delvaux dialogan en esta sección con artistas difíciles de encasillar como Schad, Balthus o Bacon.

 

samedi 29 avril 2023

Lucian Freud Nuevas perspectivas

Con motivo del centenario del nacimiento del pintor británico Lucian Freud (1922-2011), el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la National Gallery de Londres presentan una exposición retrospectiva que reúne más de medio centenar de obras.

La muestra se divide en varias secciones que, de forma más o menos cronológica, repasan la evolución y la temática de siete décadas de la producción del pintor: Llegar a ser Freud, dedicada a sus primeras obras, con una decidida voluntad figurativa; Primeros retratos, en los que se manifiesta ya su deseo de capturar la esencia de sus modelos; Intimidad, que muestra su predilección por retratar a personas de su entorno; Poder, donde se incluyen retratos de personajes destacados que el artista acepta realizar siempre que acaten sus condiciones de trabajo; El estudio, su espacio de creación convertido en escenario de sus composiciones, y La carne, con los últimos retratos desnudos de una fisicidad tan poco complaciente que pueden resultar impúdicos.

Vídeo

 



dimanche 27 novembre 2022

Picasso/Chanel

Pablo Picasso y Gabrielle Chanel colaboraron profesionalmente en dos ocasiones, ambas con Jean Cocteau: en Antígona (1922) y en el ballet ruso de Serguéi Diághilev Le Train Bleu (1924). Se conocieron en torno a la primavera de 1917, seguramente a través del propio Cocteau o de Misia Sert. La diseñadora entabló con ambos una larga y duradera amistad que la introduciría en el círculo del pintor español. A partir de entonces, Chanel frecuentará al matrimonio Picasso, coincidiendo con la activa participación del artista en los ballets rusos.  El museo propone una exposición que explora la relación de estos dos grandes genios creadores del siglo XX, volviendo a reunir arte y moda en un nuevo proyecto expositivo. La muestra se organiza en cuatro grandes secciones que se suceden en orden cronológico y abarcan, aproximadamente, de 1910 a 1930.

El estilo Chanel y el cubismo presenta la influencia de este movimiento en las creaciones de Chanel ya desde sus primeros e innovadores diseños: el lenguaje formal geometrizado, la reducción cromática o la poética cubista del collage se traducen en trajes de líneas rectas y angulosas, en su predilección por los colores blanco, negro y beige, y en la utilización de tejidos humildes y con texturas austeras. Olga Picasso, el segundo capítulo, está dedicado a los numerosos y bellos retratos que Picasso realizó de su primera mujer, la bailarina rusa Olga Khokhlova, devota clienta de Chanel; junto a ellos, algunos vestidos de este periodo inicial de la diseñadora francesa, de los que se conservan escasos ejemplos. Antígona, adaptación moderna de la obra de Sófocles realizada por Cocteau, se estrenó en París en 1922, con decorados y máscaras de Picasso y vestuario de Chanel, que vuelven a reunirse en este capítulo para mostrar su común inspiración en la Grecia clásica. 
 
Le Train Bleu
es el título del cuarto apartado y del ballet producido por Diághilev en 1924, con libreto de Cocteau, inspirado en el deporte y la moda de baño; Dos mujeres corriendo por la playa (La carrera), un pequeño gouache que Diághilev descubrió en el taller de Picasso, se convirtió en imagen para el telón de la obra, y el pintor aceptó también el encargo de ilustrar el programa de mano, mientras que Chanel entusiasta deportista, creó trajes para los bailarines inspirados en modelos deportivos diseñados para ella misma y para sus clientes.

jeudi 17 novembre 2022

Hiperrealismo en la colección Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza

Pequeña muestra de ocho pinturas hiperrealistas,  movimiento artístico basado en la reproducción pictórica de originales fotográficos.

La presente exposición se abre con dos vistas neoyorquinas, una más clásica (People’s Flowers, 1971) y otra más reciente (Autorretrato cerca del Oculus en el World Trade Center, 2017) del representante más icónico del hiperrealismo americano, Richard Estes (1932), Charles Bell (1935-1995) pertenece, igual que Estes, a la primera generación del movimiento. Sus naturalezas muertas evocan con nostalgia el mundo de la infancia: sus temas favoritos son los viejos juguetes de hojalata, las canicas, las máquinas expendedoras de chicles y las máquinas de pinball, como la incluida aquí (Noches tropicales, 1991).

Miembro destacado de la segunda generación del fotorrealismo americano, Don Jacot (1949-2021) se dio a conocer en la década de 1980 con paisajes de su Chicago natal; después frecuentó, como Bell, los bodegones con juguetes vintage, para volver al final de su carrera a las vistas urbanas, como la incluida en esta muestra (La 49 con Broadway, 2019).

Tanto Bertrand Meniel (1961) como Roberto Bernardi (1974) y Raphaella Spence (1978) pertenecen a las últimas generaciones del hiperrealismo, convertido ya en un movimiento plenamente internacional. Bertrand Meniel cultiva el paisaje urbano;  Lucky Dragon (2009) representa una esquina de Chinatown en San Francisco, combinando lo pintoresco más cercano y cotidiano (el bazar chino) con un hito monumental reconocible (la Pirámide Transamérica al fondo). La especialidad de Roberto Bernardi son los bodegones, coloristas y brillantes, de objetos de cristal y golosinas (Conejito en la esquina, 2019). Los dos cuadros de Raphaella Spence escapan a los temas habituales del repertorio hiperrealista para mostrarnos la exuberante vitalidad de la naturaleza (El sendero, 2019) y el alarmante deterioro del medio ambiente (Schweppes, 2022).

dimanche 3 juillet 2022

Alex Katz

 

“A medida que me hago mayor, dedico más y más tiempo a pintar”. “Me levanto todos los días a las 7 y media. Y pinto todos los días. Unas veces 20 minutos, y otras veces todo el día. Si trabajas demasiado, tampoco funciona. Cuando no haces nada, cuando estás haciendo nada, es cuando te vienen las mejores ideas, ideas maravillosas. Hay que aprovechar la nada”. “Quiero encontrar la verdad, que mis cuadros tengan sentido”. “Sigo buscando cosas distintas. Por ejemplo, los paisajes a gran escala. Ahora, estoy con cuadros enormes de hierba y de agua”. Alex Katz

 ¿Cómo le llega la inspiración? “A veces en un solo gesto de una persona, o en la iluminación que cae sobre una mesa. Es algo inesperado. No sabes cuándo llega”.
¿Cómo le ha impactado la pandemia? “Lo que ha provocado la pandemia es aislar a la gente aún más. Eso es lo que yo he visto. Pero el mundo sigue en marcha. Y el arte representa la energía de la cultura. En 70 años, nada me ha interrumpido, ni la guerra, ni la pandemia, ni los Gobiernos norteamericanos, a los que parece no interesarles nada el arte”.

mercredi 6 avril 2022

Arte americano en la colección Thyssen

Selección de 140 obras, pertenecientes a la colección permanente, la colección Carmen Thyssen y préstamos de la familia Thyssen. Dividida en cuatro secciones trata de reinstalar la colección atendiendo no a una visión cronológica y estilística sino de manera temática y transversal. “La colección llevaba 25 años muy estática y a lo mejor ha llegado el momento de revolverla un poco”, afirma Alarcó. “Hemos querido mostrar lo que creemos que es interesante y continuo en el arte americano así que hemos elegido tres temas básicos, los tres que mejor definen el arte de Estados Unidos: la naturaleza, el cruce de culturas y la cultura material”. En todos estos temas se ve una continuidad, un espíritu común que atraviesa el siglo XIX y el XX aunque hay determinados aspectos que están ya presentes en el siglo XVIII.

El recorrido arranca con una sección dedicada al paisaje, tema central en la pintura del país y “germen de la creación de la nación americana”, comenta Alarcó. En este apartado subyace la idea de lo sublime en obras de artistas como Thomas Cole, Frederic Church o Georges Inn que cuelgan junto a un Rothko y muestran cómo la naturaleza se convirtió en fuente de espiritualidad. Las primeras salas también dejan patente que algunas ideas, como la alegoría de la cruz, forman parte de las pinturas de Ossorio o De Kooning mientras que Georgia O’Keeffe recuperó la idea del pasado místico del paisaje. “Cada vez que se mueven las obras del museo se plantean nuevos interrogantes y se descubren nuevas obras”, añade Alarcó.


La exposición no se olvida de representar cómo se forja una cultura de culturas en la que comunidades diversas interactuaban desde la alianza hasta el conflicto. Algunas obras nos presentan a comunidades de esclavos, asiáticos y afroamericanos pero también a la clase obrera. Aquí se reúnen algunos grabados de poblaciones indígenas de Karl Bodmer, retratos de colonos que posaron para John Singleton Copley o a la alta sociedad de John Singer Sargent. El recorrido continúa por una sección que se convierte en el retrato de una cultura norteamericana moderna y urbana. En ella abundan los retratos psicológicos íntimos y un paisaje urbano en el que la vida se automatiza, el arte se fascina con el progreso y el ocio urbano busca la creación de parques para huir del ruido y la contaminación al tiempo que celebra el cruce de culturas a ritmo de jazz.

 

mercredi 1 décembre 2021

La máquina Magritte

La exposición es la primera retrospectiva de René Magritte (1898-1967) que se celebra en Madrid desde la que le dedicó la Fundación Juan March en 1989.‘La máquina Magritte’ con la que el comisario inicia su ensayo: «Una máquina universal para hacer cuadros [que con] un manejo muy simple, al alcance de todos, permite componer un número prácticamente ilimitado de cuadros pensantes», reza el texto que el artista firmó junto a sus amigos Colinet, Mariën (quien luego le criticaría), Nougué y Scutenaire en 1950.

«Cuadros pensantes» porque tratan de la propia pintura; cuadros dentro del cuadro que son, como razona Solana, metapintura: «Sus preocupaciones metapictóricas se centran en los mecanismos de representación y de significación, introduciendo en ellos la paradoja para boicotear nuestra fe automática en su identificación con la realidad»


La muestra se divide en las siguientes secciones: (1) Los poderes del mago (2) Imagen y palabra (3) Figura y fondo (4) Cuadro y ventana (5) Rostro y máscara (6) Mimetismo y (7) Megalomanía. Comisariada por Guillermo Solana, director artístico del museo, la muestra reúne más de 90 pinturas.

vendredi 11 décembre 2020

Expresionismo alemán Thyssen

Esta exposición dedicada al Expresionismo alemán es la apertura de la celebración del centenario del nacimiento de Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza (1921-2002). Cuando en mayo de 1961 el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza adquirió una acuarela de Emil Nolde iniciaba un cambio de rumbo en el coleccionismo de la saga Thyssen. Si durante el periodo de entreguerras su padre, Heinrich Thyssen, había reunido una extraordinaria colección de maestros antiguos, entre los años setenta y noventa del pasado siglo él desarrolló una intensa actividad coleccionista de los principales movimientos artísticos del siglo XX, entre los que el expresionismo ocuparía un lugar primordial.

La muestra cambia la habitual distribución cronológica del expresionismo para ofrecer una visión renovada que se articula alrededor de tres conceptos: el proceso de creación de las pinturas, su éxito de público y crítica y, por último, la relación del barón con sus marchantes y los proyectos expositivos que organizó para difundir su colección en el contexto internacional.

mercredi 18 décembre 2019

Los impresionistas y la fotografía

Desde los primeros daguerrotipos de finales de la década de 1830 y, sobre todo, tras el descubrimiento en años posteriores de las técnicas de impresión fotográfica en papel, la relación de la fotografía y la pintura fue muy estrecha.
El ojo artificial de la cámara de fotógrafos como Le Gray, Cuvelier, Nadar o Disderi, por citar a unos cuantos, estimuló en Manet, Degas y en los jóvenes impresionistas el desarrollo de un nuevo modo de mirar el mundo.
La fotografía le valió al impresionismo no solo como fuente iconográfica sino también como inspiración técnica, tanto en la observación científica de la luz o en la representación de un espacio asimétrico y truncado como en la exploración de la espontaneidad y la ambigüedad visual.
Asimismo, por influencia de la nueva factura impresionista, algunos fotógrafos comenzaron a preocuparse por la materialidad de sus imágenes y a buscar fórmulas para hacer sus fotografías menos precisas y con un efecto más pictórico.
El papel primordial que ha adquirido hoy la fotografía en el panorama del arte contemporáneo ha hecho resurgir el interés de la historiografía artística por el impacto que su invención provocó en las artes plásticas.
La exposición Los impresionistas y la fotografía se suma a esta línea historiográfica, planteando una reflexión crítica sobre las afinidades e influencias mutuas entre fotografía y pintura, sin olvidar la fructífera polémica entre críticos y artistas que su aparición desencadenó en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX.
La muestra, comisariada por Paloma Alarcó, se articula en nueve capítulos temáticos - El bosque, Figuras en el paisaje, El agua, En el campo, Los monumentos, La ciudad, El retrato, El cuerpo y El archivo - en los que confluyeron los intereses de pintores y fotógrafos.
Vídeo explicativo.

mercredi 1 mai 2019

Balthus

Primera exposición monográfica en España dedicada a Balthus (1908-2001) esta retrospectiva organizada conjuntamente con la Fondation Beyeler en Riehen / Basilea  reúne pinturas clave de todas las etapas de su carrera desde la década de 1920.

Las pinturas están colocadas de manera cronológica junto a unas cartelas más extensas de lo habitual por el interés didáctico en el que ha querido incidir López-Manzanares. 

Wim Wenders lo definió de manera bastante exacta: "Todos los grandes pintores nos enseñan a ver. Balthus nos lleva a un mundo que es solo suyo. No era surrealista ni realista, ni perteneció a ningún otro ismo. Sus cuadros son radicalmente originales, invenciones únicas e independientes".



Él mismo llegó a señalar algunas de sus influencias en la tradición histórico-artística: desde Piero della Francesca a Caravaggio, Poussin, Géricault o Courbet. En un análisis más detenido, se observan también referencias a movimientos más modernos, como la Nueva Objetividad, así como de los recursos de las ilustraciones populares de libros infantiles del siglo XIX, como Alicia en el País de las Maravillas, esta última una estética que atraviesa sus representaciones y retratos de chicas y adolescentes, que le han valido no pocos intentos de censura.    
Entre los 47 cuadros que reúne la muestra se encuentra el que causó polémica 'Thérèse soñando', de 1938, que viene del Metropolitan Museum de Nueva York, la pintura en la que una jovencita ensimismada deja ver sus bragas, con un gato a sus pies bebiendo leche, y que quisieron vetar más de 12.000 personas que firmaron un manifiesto para que se retirara, a lo que el museo se negó.


Su particular lenguaje pictórico, de formas contundentes y contornos muy delimitados, combina los procedimientos de los maestros antiguos con determinados aspectos del surrealismo, y sus imágenes encarnan una gran cantidad de contradicciones, mezclando tranquilidad con tensión extrema, sueño y misterio con realidad, o erotismo con inocencia.

Le horrorizaban las masas ante los cuadros de los museos. También, pintar en exceso. “Hay que volver a la lentitud de Giotto, a la exactitud de Masaccio, a la precisión de Poussin”. Por eso su producción es lenta y cuidada –ha pintado alrededor de 225 cuadros a lo largo de su vida-. Una obsesión que hizo exclamar a su amigo Artaud: “Es un hombre que se eterniza ante el lienzo”.
Video presentación.

mardi 28 février 2017

Obras maestras de Budapest


Del Renacimiento a las vanguardias muestra por primera vez en España una destacada selección de pinturas, dibujos y esculturas procedentes de las colecciones del Museo de Bellas Artes de Budapest y de la Galería Nacional de Hungría. Noventa obras de escuelas como la italiana, alemana, flamenca o española, desde el siglo XV al XX, que incluyen grandes nombres de la historia del arte como Durero, Leonardo da Vinci, Rubens, Velázquez, Tiepolo, Cézanne y Manet, además de interesantes ejemplos de artistas húngaros, que permiten ofrecer a los visitantes una muestra representativa de las colecciones de estas instituciones.
Una sala monográfica recoge los cambios en la imagen de la mujer, con obras de Manet o Kokoschka. La modernidad hasta la Gran Guerra cierra la muestra con obras de Pissarro o Bortnyik.