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mercredi 7 janvier 2026

Chez Matisse Caixaforum

“Chez Matisse” rinde tributo a la creatividad y a la laboriosidad del autor de La alegría de vivir, que nació en 1869. Colorista por excelencia y creyente en una utilización celebratoria de las tonalidades, sin justificación mimética, sus creaciones son tan teóricas como sensibles, como ha subrayado hoy Aurélie Verdier, comisaria de esta muestra: al tiempo que seduce al espectador a través de su paleta y de la sinuosidad habitual de las líneas, interroga la condición de la pintura. Además de enseñarnos algunas de sus composiciones fundamentales, la exposición lo enlaza con creaciones de contemporáneos con quienes mantuvo lazos evidentes –Picasso, fauvistas como Derain, Kees van Dongen, Maurice de Vlaminck o Albert Marquet-, con las de otros coetáneos que desplegaron un interés fundamental por el color, y con autores posteriores, a los que Verdier se ha referido como amigos imaginarios, que compartieron con él concepciones innovadoras de las relaciones entre el dibujo y el cromatismo -cuya disociación constante frustraba a Matisse– o la reformulación de la organización del lienzo desde un enfoque crítico, de los neoprimitivistas rusos a Support-Surface, Anna-Eva Bergman o Daniel Buren.

Se estructura “Chez Matisse” en ocho apartados cronológicos, comenzando en el año redondo de 1900 y mostrándonos un autorretrato sobrio, un paisaje parisino y dos bodegones con chocolatera y cafetera que revelan aún el peso de las enseñanzas del que fue su maestro, Gustave Moreau. Marcó un evidente cambio de rumbo Lujo, calma y voluptuosidad (1904), pieza que bebe del puntillismo de Signac, amigo suyo, y cuyo título procede del poema L’Invitation au voyage de Baudelaire, de quien Matisse era lector.

En torno a 1910 se aproximaría Matisse, hijo de su tiempo, al primitivismo y el arte africano: esa querencia al exotismo tenía que ver con cierto repudio de la tradición figurativa de Europa occidental, pero también con la aspiración a un estado de pureza y el deseo de encontrar un lenguaje virgen, ajeno a tradiciones contaminadas y oficialismos.

samedi 8 juin 2019

Matisse Grabador

La muestra cuenta con una selección de obras procedentes de The Pierre and Tana Matisse Foundation para explicar la extraordinaria dimensión que el grabado tiene en todas las artes desarrolladas por el artista francés. Matisse colocó esta técnica al mismo nivel que el dibujo y la consideraba un instrumento más para trabajar su trazo.
A lo largo de su vida trabajó diferentes técnicas: punta seca, aguafuerte, monotipo, xilografía, litografía, linograbados, aguatinta, etc. En todas ellas es posible constatar relaciones e influencias con el dibujo, la pintura o la escultura de Matisse, uno de los artistas más apreciados por su maestría en el uso del color y precursor del fauvismo.
A partir de la diversidad y de su voluntad experimentadora, Matisse hizo del grabado una de sus plataformas predilectas para hallar nuevos horizontes. Desde el juego de equilibrios con el color a la sublimación del negro o la búsqueda de la pureza y la tranquilidad en los trazos rápidos y seguros con los que creaba retratos y figuras humanas.
Divide en secciones ordenadas cronológicamente. En total, Matisse produjo 829 grabados desde 1900 hasta su muerte en 1954. De esta cantidad, se han recogido para la exposición 63 que representan su evolución en el dibujo y su capacidad para aprovechar cada reto para convertirlo en arte.
1. Primera parada: autorretrato a punta seca.
2. De la madera al gran desnudo.
3. Linealidad y más tinta para los años 20.
4. Negativos y aguatintas.