Una exposición en la que a través de cerca de un centenar de
fotografías Gervasio Sánchez recupera la historia de los protagonistas del proyecto que
inició en 1995. El fotógrafo quiere mostrar la evolución de los
afectados y los problemas que han tenido que superar. Los personajes
pertenecen a nueve países del mundo, entre ellos los más minados como
Afganistán, Angola, Irak y Camboya.
Vidas Minadas es un proyecto
inacabable igual que son infinitas las secuelas que provocan las minas
antipersona. Gervasio Sánchez lleva trabajando con víctimas de esta
lacra desde septiembre de 1995. En 1997, 2002 y 2007 presentó diferentes
versiones de este proyecto que recorre la mayor parte de su vida
profesional.
Los estragos que provocan las minas son para toda la
vida. Las víctimas de este proyecto fueron elegidas al azar en países
africanos como Angola y Mozambique, asiáticos como Camboya, Afganistán e
Irak, latinoamericanos como El Salvador, Nicaragua y Colombia o
europeos como Bosnia-Herzegovina. En esta ocasión los personajes
pertenecen a nueve países del mundo, entre ellos los más minados como
Afganistán, Angola, Irak y Camboya. Se cruzó con ellas en hospitales a
punto de ser amputados o malheridos con posibilidades de morir cuando
eran menores, en centros ortopédicos donde intentaban volver a andar con
piernas de plástico, en fundaciones donde eran maltratadas y abusadas o
en familias que sobrevivían con muchas dificultades.
Con las
nuevas tecnologías mantiene el contacto permanente con varias de ellas.
Se informa en tiempo real de sus problemas más acuciantes, se alegra de
sus pequeños triunfos, se entristece con las malas noticias. Varias de
estas víctimas forman parte de su familia universal, sabe de ellas más
que de muchos de sus familiares más cercanos, quizá porque el dolor que
han sufrido trasciende el paso del tiempo y le obliga moralmente a estar
más pendiente.