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vendredi 23 mai 2025

Pechos y huevos M.Kawakami

Cuando quieras saber lo pobre que era alguien, lo más rápido es preguntarle cuántas ventanas tenía la casa donde creció. De lo que comía o de cómo vestía, de eso no puedes fiarte. Cuando quieras averiguar el grado de pobreza, solo puedes confiar en las ventanas. Sí, pobreza equivale a número de ventanas. Que no haya ventanas o cuantas menos haya: esto te dirá hasta qué punto esa persona era pobre. Una vez le dije esto a alguien y me objetó que no era así. Su punto de vista era el siguiente: "Pero es que aunque solo haya una ventana, suponte que es una de esas super enormes que dan al jardín, ¿vale?, y una casa con una sola ventana enorme, fabulosa, no se puede decir que sea pobre, ¿no?". Bajo mi punto de vista, esa es la idea de alguien que nunca ha tenido nada que ver con la pobreza. Una ventana que da al jardín. Una ventana grande. ¿Una qué, que da al jardín? ¿Y qué significa eso de ventana fabulosa?

La novela narra en la primera parte —»Verano de 2008″— el viaje de Makiko a Tokio para visitar a su hermana Natsu, junto a su hija Midoriko. Aunque su motivo principal es someterse a una cirugía de aumento de pecho.Y este hecho le sirve a la escritora para reflexionar sobre el cuerpo femenino y cómo afrontan las mujeres las transformaciones que se producen en él. Por otro lado, Midoriko, una adolescente, lleva un diario ante la imposibilidad de comunicarse con su madre: «No hablo mucho con mi madre. La verdad es que no hablo nada. Jun-chan también está muy fría conmigo. Últimamente, mi madre está todo el rato con lo de la operación de aumento de pecho, investiga todos los días sobre eso, y yo hago como que no me entero». Natsu, vive en Tokio desde hace años y realiza trabajos a media jornada, algo habitual entre la clase trabajadora japonesa. Aspira a ser escritora. Muy pronto ella y su hermana Makiko tendrán que aprender a ganarse la vida: su madre y su abuela mueren cuando aún son muy jovenes.

En la segunda parte de la novela —»Verano de 2016 – Verano de 2019″— Natsu se transforma en la verdadera protagonista de la trama. Se ha convertido en escritora de una única obra y, bajo la supervisión de su editora, trata de terminar un nuevo libro. Sin embargo, lo que en estos momentos más le interesa es la posibilidad de ser madre. Sin pareja, e imposibilitada para mantener relaciones íntimas, su única opción será pensar en la inseminación artificial. Pero ello le planteará dudas y recelos. Se lanza entonces a una investigación en libros y páginas web: “Había un perfil detallado de cada uno de los donantes y, al seleccionar el grupo sanguíneo, el color de las pupilas, el color del pelo, la altura y demás, aparecían todos los que reunían estos requisitos. El precio de la dosis de esperma era de doscientos mil yenes”. Pechos y huevos refleja la sociedad actual en Japón. Lejos de las imágenes tradicionales, Mieko Kawakami ha querido mostrar otro lado del Sol Naciente menos conocido: el de una parte de la sociedad que trata de sobrevivir con trabajos precarios. La novela es también una reflexión sobre la familia. Muchos adolescentes pasan gran parte de su tiempo solos, o al cuidado de sus abuelos, quienes constituyen un importante sustento para las familias. En Japón se les dedica una festividad, el Keiro No Hi, donde se les rinde un merecido tributo.

jeudi 8 mai 2025

Heaven M. Kawakami

 

Un día de finales de abril, al abrir el plumier, encontré un papel doblado muy pequeño, metido en vertical entre los lápices. Lo desplegué. Habían escrito con un portaminas: "Somos iguales". Los trazos eran finos, menudos como espinitas de pescado. No ponía nada más. Lo guardé corriendo en el plumier, cogí aire y miré a mi alrededor como si no pasara nada. Todo era igual que siempre: bromas y risas, voces chillonas, charlas a gritos. La hora del recreo, como siempre. Para tranquilizarme, coloqué el libro de texto y el cuaderno alineando las esquinas una y otra vez; luego afilé los lápices despacio, tomándome mi tiempo. En esto, sonó la campana de la tercera hora, luego un arrastrar de sillas y, cuando entró el profesor, empezó la clase. Mieko Kawakami (Osaka, 1976)

Novela de 2009, el desgarrador retrato de dos adolescentes que solo encuentran consuelo en su amistad frente al acoso en el instituto. Finalista del International Booker Prize. Heaven no hurga en la raíz de la violencia, sino en la savia que hace que esta florezca, opacando todo rastro de empatía. Es una exploración de aquella seguridad que se busca adquirir a través de la destrucción de ese Otro que se considera diferente, anómalo, y cómo, a las víctimas, el único camino que les queda es ahondar en la resistencia al sufrimiento y resignificar dicha debilidad para, quién sabe, quizás tener posibilidad de contemplar la belleza, años después. De obligada lectura en institutos.