lundi 24 mars 2025

Ru K. Thúy

Llegué al mundo durante la ofensiva del Tet, en los primeros días del nuevo año del Mono, cuando las largas retahílas de petardos colgados ante las casas estallaban en polifonía con el sonido de las metralletas. Vi la luz en Saigón, donde los restos de los petardos reventados en mil migajas coloreaban el suelo de rojo como pétalos de cerezo, o como la sangre de los dos millones de soldados desplegados, diseminados por las ciudades y las aldeas de un Vietnam desgarrado en dos. Nací a la sombra de esos cielos adornados con fuegos artificiales, decorados con guirnaldas luminosas, atravesados por granadas y cohetes. Mi nacimiento tuvo la misión de reemplazar las vidas perdidas. Mi vida tenía el deber de continuar la de mi madre.

El libro se estructura en base a gotitas de memoria que van encadenándose las unas a las otras con la aleatoriedad que funciona el cerebro humano. Un recuerdo nunca nos conduce a otro de forma ordenada, sino de forma más casual que causal. De esta forma, la autora obliga al lector a implicarse de forma activa para ir (re)construyendo la trama de una mujer adulta que recuerda / explica su propia historia, su infancia como clase privilegiada en Vietnam, su huida del país, su recalada en un escalofriante campo de refugiados en Malasia y, finalmente, su llegada a Canadá.

jeudi 20 mars 2025

Los cuernos de don Friolera A.Amestoy

Texto: Ramón María del Valle-Inclán Dirección y adaptación: Ainhoa Amestoy Elenco: Roberto Enríquez, Nacho Fresneda, Lidia Otón, Ester Bellver, Pablo Rivero Madriñán, Miguel Cubero, José Bustos e Iballa Rodríguez Duración 2h05 min Teatros del Canal

Hace cien años, Ramón María del Valle-Inclán pergeñó, en un momento de plenitud literaria, la trilogía Martes de Carnaval. 
En ella figura la obra Los cuernos de don Friolera, en la que su protagonista, un militar, entra en una espiral de locura al recibir un texto anónimo con información infundada sobre su mujer —al modo en que las fake news interesadas pueblan hoy Internet—. El teniente Friolera no sabe gestionar el bulo y es arrastrado a un aquelarre de celos y honra trasnochada.

Miguel Cubero tiene un papel sobresaliente de narrador y su cantar de ciego en el final aumenta la noción de picaresca en la cumplimentación de lo grotesco. Observar al teniente Friolera perder los nervios con las habladurías que le van llegando sobre su esposa y toda una barbaridad, nos retrotrae la honra calderoniana, Roberto Enríquez está fantástico.  Lidia Otón hace de Loreta y su flirteo con el barbero Pachequín es descarado y saleroso. La escenografía de Tomás Muñoz es un acierto, una estructura metálica, como una gran celda que también nos sirve como patio, como corrala, con ventanas que surgen de arrancar barrotes. Amestoy ha propiciado un dinamismo absolutamente preciso para una obra que se alarga muchísimo, y que resulta, en algunos instantes repetitiva. Esta es la gran pega, como afirmaba más arriba, en un montaje, donde las narraciones son un tanto excesivas. No obstante, nos ha entregado una propuesta que da sentido a la visión distorsionada de la realidad que tenía en sus obras Valle-Inclán.


lundi 10 mars 2025

Libre El desafio de crecer en el fín de la historia L.Ypi

Nunca me pregunté  lo que significaba la libertad hasta el día en que abracé a Stalin. De cerca era mucho más alto de lo que yo esperaba. La profesora Nora nos había dicho que a los imperialistas y a los revisionistas les gustaba destacar  que Stalin era un hombre bajito. Según ella,  no era tan bajo como Luís XIV, cuya estatura, por extraño que parezca, jamás se mencionaba. En cualquier caso, añadió con tono serio, hacer hincapié en las apariencias y no en lo que realmente importaba era un típico error imperialista. Stalin era un gigante y sus actos eran mucho más relevantes que su físico. 

Relato autobiográfico que narra la historia de Albania, primero desde los ojos de una niña y poco a poco desde los ojos de una joven que tiene que aprender a vivir en un mundo en el que, lo que para ella era lo normal, dejó de serlo pero el cambio impuesto resultó llevar al país de nuevo al enfrentamiento.

mercredi 5 mars 2025

Aún estoy aquí W.Salles

2025 Brasil Drama 2h25 Dirección Walter Salles Con Maeve Jinkings, Fernanda Torres, Selton Mello, Fernanda Montenegro, Humberto Carrão

Basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, en las que narra cómo su madre se vio obligada al activismo político cuando su marido, el diputado izquierdista Rubens Paiva, fue capturado por el gobierno durante la dictadura militar de Brasil, en 1974. Hábilmente elaborada y muy bien rodada, comienza en Río de Janeiro en 1970 cuando, a pesar de la invasión de los militares en la vida cotidiana, la numerosa y cariñosa familia Paiva experimentaba en gran medida la felicidad doméstica. Rubens acaba de regresar a casa tras seis años de exilio autoimpuesto, después de haber sido expulsado del gobierno durante la revolución. Él y su esposa, Eunice, tienen cinco hijos, cuatro hijas y un hijo, de edades comprendidas entre la escuela primaria y la adolescencia. Viven cerca de la playa, se reúnen con amigos, bailan en la sala y tienen un hogar feliz y bullicioso. Rubens sigue trabajando para apoyar a los exiliados políticos, pero no comparte sus actividades con su familia. Poco después, se conoce la noticia de que unos activistas de izquierda han secuestrado al embajador suizo, lo que desencadena un periodo de inestabilidad que se agrava rápidamente. Cuando unos hombres se presentan en casa de los Paiva, exigiendo que Rubens vaya con ellos a un lugar desconocido para ser interrogado, Eunice y los niños saben que algo está ocurriendo. Rubens no regresa. Eunice coge las riendas y decide que no se dejará amedrentar. No solo creará una vida para sus hijos a pesar de la inmensa represión, sino que también se esforzará por cambiar el mundo. 

Aplaudo siempre la presencia de la memoria histórica y social en el cine pero pienso en las muchas películas que se han hecho a lo largo de los años sobre estos temas y que han igualmente destacado la energía, determinación y dignidad de las mujeres en enfrentar situaciones límites y siento que ésta no contribuye algo adicional. Me hace pensar en El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince.

dimanche 2 mars 2025

Don Gil de las Calzas Verdes S.Kane

Texto Tirso de Molina Duración 1h50 min Dirección: Sarah Kane Versión: Brenda Escobedo y Sarah Kane Compañía Nacional de Teatro Clásico  

Reparto Iñigo Arricibita,  Xavi Caudevilla, Cristina García,  Ania Hernández, Antonio Hernández Fimia, Pascual Laborda, Cristina Marín-Miró, Felipe Muñoz, María Rasco, Marc Servera.



La trama parte de la capacidad de damas y caballeros de la época de enamorarse a primera vista y caer en un estado de enajenación en el que no ven más allá de sus narices, dedicándose a tiempo completo a obtener el objeto de su amor, lo que siempre es un beneficio para criadas, amas y sirvientes, que parecen ser inmunes a esos estados y sacan buen provecho manipulando voluntades, accesos a la casa e incluso al lecho. La lealtad parece reservada a nobles y señores, y ellos son almas libres.


Doña Juana se verá obligada a partir de Valladolid para vengar la traición de su amado Don Martín, que la ha abandonado y se ha instalado en la capital con el fin de hacer una boda por interés con Doña Inés. Para lograrlo, urdirá un plan que la llevará a fingir la condición de varón y hacerse llamar Don Gil, vistiendo unas calzas verdes, nombre y color que dan título a la pieza.

Kane ha dirigido la obra con un tono burlesco, desenfadado y superficial. La puesta en escena cuenta con una escenografía funcional, bien resuelta por Elisa Sanz, compuesta por una puerta y una ventana que giran para simular ser interior o exterior. 





samedi 1 mars 2025

Los Diablos de Luzón

Estos personajes del Carnaval, que siempre van acompañados por unas sigilosas y recatadas Mascaritas, tienen un origen ancestral que ha pasado de generación en generación y, aunque la tradición se perdió como consecuencia de los movimientos migratorios hacia las ciudades, fue recuperada en el año 1990. Cuenta la leyenda que “en la paramera, una vez al año, los Diablos abandonan el vientre de la Madre Tierra, a través de una grieta que nadie conoce y un estruendo de cencerros anuncia a vecinos y forasteros la llegada de los portadores de un misterio ancestral”. Los Diablos de Luzón son, sin lugar a dudas, la manifestación más singular y antigua del Carnaval de la provincia de Guadalajara: Un legado que ha ido pasando de generación en generación, entre los vecinos de este pequeño municipio enclavado en la comarca de Molina de Aragón y el Alto Tajo, en el límite con la provincia de Soria. 

A estos personajes se les atribuye un origen prehistórico, quizá relacionado con los rituales paganos de los celtíberos que poblaban estas parameras molinesas. Los carnavales son fiestas muy relacionadas con el fin de la siembra de invierno, el equinocio de primavera y la fertilidad de un nuevo ciclo y, según el investigador, en el pasado este tipo de personajes eran considerados como una “especie de magos, intermediarios entre los dioses y la naturaleza y las personas” que tenían el papel de propiciar "la fecundidad de la tierra -magna mater.- y de las mujeres” 


Sea como fuere, los Diablos de Luzón, se levantan como un auténtico símbolo de identidad para los vecinos de esta localidad, que apenas suma 64 habitantes, según los últimos datos del Padrón, en una comarca con menos de dos almas por kilómetros cuadrado. Los expertos recomiendan a los neofitos visitantes que no corran, “porque si se corre, los Diablos se enfadan más y al que cojan, lo dejan perdido, mientras que al que se queda parado, normalmente, le tiznan sólo un poco la cara”.