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samedi 22 juin 2013

Cuando pase tu ira Asa Larsson

Recuerdo cómo morimos. Lo recuerdo y lo sé. Es así. Hay cosas que sé aunque no las haya vivido en mi propia piel. Pero no o sé todo, ni mucho menos. No hay reglas fijas. Como pasa con las personas, por ejemplo: a veces son habitaciones abiertas en las que puedo entrar; a veces están cerradas. El tiempo no existe. Está como desintegrado como una batidora.
....Yo tenía diecisiete años. Si ahora estuviera viva tendría dieciocho. Simón tenía casi diecinueve. me dejó llevar el coche aunque no tuviera carné.
Dos jovenes buceadores son asesinados en un lago en pleno invierno al ir a investigar un avión alemán caído durante la guerra.

mardi 24 mai 2011

Sangre derramada A. Larsson

21 de junio
Estoy en el sofá de la cocina. Me resulta imposible dormir. Ahora que estamos a mitad del verano las noches son claras y no hay manera de relajarse. Pronto el reloj de pared que tengo encima dará la una. El tictac del péndulo va creciendo en el silencio. Hace añicos cada frase, cada intento de elaborar un pensamiento razonable. Sobre la mesa está la carta de aquella mujer.
- "No te muevas, me digo. No te muevas y duérmete."
Traya me viene a la cabeza, una pointer que teníamos en mi infancia. Nunca estaba quieta, siempre andaba dando vueltas por la cocina como un alma en pena con las pezuñas cliqueando contra el parquet barnizado. Los primeros meses la tuvimos en una jaula dentro de casa para obligarla a relajarse. Los "calla", "quieta" o "túmbate" de la familia se oían constantemente en la casa.
On retrouve Rebecka encore sous le choc de sa dernière aventure.On retrouve les animaux chers à Asa et son style, moins de surprises mais quand même agréable lecture.

dimanche 9 janvier 2011

Aurora boreal Asa Larsson

Cuando muere Viktor Strandgärd, en realidad no es la primera vez que sucede. Está tumbado de espaldas en la iglesia de la Fuentede Nuestra Fortaleza y mira hacia arribaa traves de los enormes ventanales que hay en el techo. Es como si no hubiera nada entre él y el oscuro cielo de invierno.
"No se puede estar más cerca-piensa-. Cuando lo llevan a uno hasta la iglesia que hay en una montaña en el fin del mundo, el cielo está tan cerca que casi puedes tocarlo alargando la mano."
Una secta liderada por Viktor, enamorado de Rebecka que tras ser violada por Thomas huye a la ciudad. La hermana de Viktor la llama en su ayuda cuando éste aparece cruelmente mutilado. Personajes poco dibujados, historia un poco tétrica.

jeudi 15 octobre 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina Stieg Larsson


Lisbeth Salander desplazó las gafas de sol hasta la punta de la nariz y entornó los ojos bajo el ala del sombrero de playa. Vio a la mujer de la habitación 32 salir por la entrada lateral del hotel y dirigirse a una de las tumbonas a rayas verdes y blancas que se hallaban junto a la piscina. Su mirada se concentraba en el suelo y sus piernas parecían inestables.
Hasta ese momento, Salander sólo la había visto de lejos. Le echaba unos treinta y cinco años, pero por su aspecto podía estar en cualquier edad comprendida entre los veinticinco y los cincuenta. Tenía una media melena castaña, un rostro alargado y un cuerpo maduro, como sacado de un catálogo de venta por correo de ropa interior femenina. Calzaba chanclas y lucía un biquini negro y unas gafas de sol con cristales violetas. Era norteamericana y hablaba con acento del sur. Llevaba un sombrero de playa amarillo que dejó caer al suelo, junto a la hamaca, justo antes de hacerle una señal al camarero del bar de Ella Carmichael.

samedi 31 janvier 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres Stieg Larsson

La bolsa ...Ahí no hay economía que valga, ni producción de mercancías, ni de servicios. Simples fantasías; de una hora a otra se decide si esta empresa o la de más allá vale no sé cuántos miles de millones más o menos. No tiene absolutamente nada que ver con la realidad ni con la economía sueca...Que la bolsa esté cayendo sólo significa que un montón de especuladores están trasladando sus carteras bursátiles de las empresas suecas a las alemanas. Verdaderas ratas financieras a las que un reportero algo más valiente debería poner en evidencia e identificar como los traidores del país. Son ellos los que sistemática y, tal vez, incluso conscientemente dañan la economía sueca para satisfacer los ánimos de lucro de sus clientes.