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mercredi 12 septembre 2018

La flor púrpura C,Ngozi Adichie

Todo empezó a desmoronarse en casa cuando mi hermano, Jaja, no fue a comulgar y padre lanzó su pesado misal al aire y rompió las figuritas de la estantería. Acabábamos de regresar de la iglesia. Madre dejó las palmas encima de la mesa y subió a cambiarse. Más tarde, las entrelazó formando unas cruces que se combaban por su propio peso y las colgó en la pared, bajo la foto de familia enmarcada en dorado. Allí se quedaron hasta el siguiente Miércoles de Ceniza, día en que las llevamos a la iglesia para incinerarlas. Padre, que como el resto de oblatos lucía vestiduras largas de color gris, ayudaba cada año a distribuir las cenizas. Su fila era la más lenta porque se esmeraba en presionarlas con el dedo pulgar para formar una cruz perfecta en la frente de cada feligrés mientras pronunciaba despacio, dando sentido a cada una d elas palabras, "polvo eres y en polvo te convertirás".


La joven Kambili, de quince años, y su hermano mayor Jaja llevan una vida privilegiada en la ciudad de Enugu.(Nigeria) Viven en una hermosa casa y frecuentan un elitista colegio religioso, pero su vida familiar dista mucho de ser armoniosa. Su padre, un poderoso y respetado hombre de negocios, es un fanático católico que alienta expectativas de cariño imposibles de cumplir. Cuando los jóvenes visitan durante unos días a la cariñosa y atrevida tía Ifeoma en su humilde apartamento, descubren un mundo totalmente nuevo: el rico olor a curry que inunda el lugar, las continuas risas de sus primos, las flores exuberantes, la calidez, el respeto a las ideas, la libertad, el amor y la ausencia de castigos. Al regresar a su hogar, transformados por la libertad conquistada, la tensión familiar crece de forma alarmante.
 

samedi 12 août 2017

Americanah Ch.Ngozi Adichie



     Princeton, en verano, no olía a nada, y si bien a Ifemelu le gustaba el plácido verdor de los numerosos árboles, las calles limpias y las casas regias, las tiendas con precios exquisitamente prohibitivos y el aire tranquilo e imperecedero de elegancia ganada a pulso, era eso, la falta de olor, lo que más la atraía, quizá porque las otras ciudades estadounidenses que conocía bien poseían olores muy característicos. Filadelfia exhalaba el tufo a viejo de la historia. New Haven olía a abandono. Baltimore olía a salitre, y Brooklyn a basura recalentada por el sol. Princeton, en cambio, no tenía olor. Allí le gustaba respirar hondo. Le gustaba observar a los habitantes, que conducían con ostensible cortesía y aparcaban sus coches último modelo frente a la tienda de alimentos ecológicos de Nassau Street o frente a los restaurantes japoneses o frente a la heladería que ofrecía cincuenta sabores distintos, incluido el de pimiento morrón, o frente a la estafeta de correos, donde los efusivos empleados salían a la entrada a recibirlos en el acto.
Novela de más de 600 págs., autobiográfica en gran parte, cuenta la llegada de Ifemelu, una joven nigeriana a Estados Unidos donde ha conseguido una beca universitaria, sus dificultades para encontrar un trabajo que le permita subsistir se verán solucionadas por el rico novio millonario que se prende de ella. Una vez conseguidos los papeles, y un trabajo en consonancia con sus estudios abrirá un exitoso blog para hablar de raza y racismo, de las diferencias entre afroamericanos, negros estadounidenses y los otros.
Sus vivencias contrastan con las de su novio Obinze que a pesar de sus múltiples intentos para conseguir un visado para emigrar a USA, país que idealiza, se ha de contentar con salir del país como turista acompañando a su madre, profesora universitaria, pero no a Estados Unidos, sino a Inglaterra. Poco tiempo después será expulsado al haber terminado su visado turístico y no haber conseguido los papeles. De vuelta a Nigeria se convierte en un hombre de negocios exitoso montado en la ola de desarrollo y corrupción que reina.
Cuando Ifemelu decide volver a su país, se producirá el reencuentro y la historia de amor se reanudará.  Es un testimonio que merece el éxito obtenido, son pocas las escritoras africanas jóvenes que los críticos recomiendan. África es para la mayoría de los europeos un continente muy desconocido y que se piensa como un todo, cuando las diferencias son notables entre unos países y otros. Aunque Ifemelu se mueve en una América de privilegiados nos ofrece una visión irónica e inteligente de esas capas sociales y universitarias. Y tiene un estilo fresco que hace que la novela avance y se lea con interés a pesar de su longitud.