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samedi 13 mai 2017

La vida negociable L.Landero

Señores, amigos, cierren sus periódicos y sus revistas ilustradas, apaguen sus móviles, pónganse cómodos y escuchen con atención lo que voy a contarles. Cuando yo era adolescente, cuando apenas sabía nada del mundo de los mayores ni tenía clara conciencia del bien y del mal, e ignoraba por tanto de qué manera prodigiosa puede llegar uno a convertirse en un momento, quizá sin advertirlo, como en un cara o cruz, en un canalla o en un santo, un día mi madre me llevó con ella a un lugar secreto, y yo supe que era secreto porque eso fue lo primero que me dijo en cuanto llegamos allí.

Landero le ha confesado a la periodista Elena Hevia que el origen de esta novela está en la figura de su protagonista, y más en concreto, en una imagen que le rondaba por la cabeza, en la que una madre deja a su hijo en un comercio, al cuidado de alguien, mientras ella desaparece durante unas horas, quizá para encontrarse con su amante, confiándole al chico su secreto. A partir de aquí, el relato se abre a numerosas posibilidades, pues, la existencia de Hugo dependerá del uso que haga de la confidencia que le ha hecho su madre.
La historia está contada en primera persona por el protagonista, aunque en ocasiones le ceda la voz a otros personajes, y en diversos momentos se imponga el diálogo. Hugo rememora su vida, se trata de una atípica novela de aprendizaje, en los términos propios de la picaresca, aunque más bien represente –en esencia— a un pícaro impostor. El relato se compone de dos partes semejantes, con 13  capítulos cada una. La trama aparece articulada por tres secretos, los dos que le trasmiten a Hugo sus padres, y el que le confiesa Leo, su novia.  El poder que le otorga a Hugo el conocimiento de los secretos será el punto de partida de su envilecimiento.

jeudi 10 décembre 2015

El balcón en invierno L.Landero

Ayer comencé a escribir mi nueva novela, y aunque al principio las cosas iban bien, e incluso me abandoné a deliciosos raptos de euforia por la facilidad con que despachaba los primeros compases del relato, luego, al apurar la tercera Mahou de la mañana y al leer de un tirón lo que acababa de escribir, y según leía, me fui poniendo cada vez más y más triste, hasta que al llegar al final me sentí profundamente abatido, como nunca en mi ya larga vida.
Esto que se asemeja a un principio de novela, no lo será. Landero recuerda su infancia y su adolescencia, añora una época cercana y sin embargo casi desaparecida. Landero no nació en un pueblo, nació en el campo, fue a la escuela en el pueblo y apenas dejada la infancia, la familia se traslada a Madrid. Sus mejores recuerdos son del campo, 
Yo soy de gran ciudad y algo más joven que Landero, sus recuerdos me han emocionado; la magia, los miedos, la familia.
" Yo no sé de dónde ha sacado esta gente, esta generación infortunada su temple y su entereza. Una generación, casi dos, que sufrieron la guerra y la posguerra, que vieron truncados sus proyectos de vida en plena juventud, que trabajaron como mulas y lo sacrificaron todo para que sus hijos corrieran mejor suerte que ellos y cuya obra, no sé si humilde o grande, es esa, el bienestar de los suyos: esa fus la causa por la que lucharon, y esa su recompensa. Fueron vidas oscuras, anónimas, de las que ya casi nadie quiere acordarse, aunque fuese al menos para agradecerles los servicios prestados"

dimanche 31 août 2014

Retrato de un hombre inmaduro L.Landero

¿Qué si me había dormido? No, qué va, cómo me iba a dormir. Estaba acordándome, no sé por qué, de un anuncio que leí hace unos años mientras hacía cola en la panadería de Lucas. Decía así: “Impedido, Óskar, silla de ruedas a motor, ultraligera, con sube bordillos, solicita asistente para manifestación guerra de Irak”, y un número de móvil. Medía cuartilla mal rasgada de un cuaderno escolar, prendida con una chincheta en el panel de corcho y escrita con torpe y concienzuda caligrafía infantil.
Y recuerdo que al leer esas líneas, de repente sentí la llamada, la dulce e imperiosa llamada d e la virtud, y el placer anticipado de convertirme en un hombre ejemplar.
La última noche en el hospital de un hombre que va a morir, sus recuerdos anécdotas, parte de su vida en suma. Desigual.