Un poeta Simón Mesa
La obsesión de Óscar Restrepo por la poesía no le ha reportado ninguna gloria. Envejecido y errático, ha sucumbido al tópico del poeta en la sombra. Conocer a Yurlady, una adolescente de origen humilde, y ayudarla a cultivar su talento trae algo de luz a sus días, pero arrastrarla al mundo de la poesía quizá no sea el camino.
Su desdichado protagonista grita con desesperación «soy poeta», solo para recibir burlas y compasión – escenas en las que lo cómico y lo trágico se entrelazan, reflejando la infantil pretensión de quienes claman haber nacido para crear cuando no sirven para otra cosa, y la crueldad de un entorno que primero infló sus anhelos creativos, y luego los arrojó al prosaico materialismo de la vida cotidiana. Dividido en cuatro capítulos —«Fracaso», «Opus Magnum», «El arte nos salvará» y «Un poema feliz»— acompañamos los avatares de Óscar Restrepo: un fracasado de gafas, rondando los cincuenta, autor de dos poemarios en su juventud, exacadémico que soñó con entregarse por completo a su genio creativo; ahora desempleado, vocifera que solo quiere ser poeta, aunque hace años que no escribe. Es un marido y padre derrotado, sin dinero ni hogar propio, durmiendo aun en su habitación infantil, tapizada con retratos de su ídolo José Asunción Silva, pilar de la poesía moderna en Colombia. Lo rodean mujeres que lo lamentan (madre, hermana) y buscan manera de encajarle en el mundo cruel, y otras que lo desprecian (exmujer, hija), avergonzadas de su presencia y deseando que no existiera.


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