Calle Málaga M. Touzani
María Ángeles (Carmen Maura) es una española de 79 años que vive sola en Tánger, en el norte de Marruecos, donde disfruta de su ciudad y de su vida diaria. Su vida da un giro cuando su hija Clara (Marta Etura) llega desde Madrid para vender el apartamento en el que siempre ha vivido. Decidida a quedarse en la ciudad que la vio crecer, hará todo lo posible para mantener su hogar y recuperar los objetos de toda una vida. Por el camino, redescubre, contra todo pronóstico, el amor y el deseo.
Nunca es tarde para querer algo distinto de la vida. Carmen Maura sostiene el relato con una interpretación luminosa y llena de matices. A su alrededor, los personajes secundarios enriquecen la película con interpretaciones en apariencia sencillas. Destaca Josefa, esa amiga monja que ha hecho voto de silencio, convertida paradójicamente en la mejor confidente: alguien que escucha sin juzgar, ofreciendo un refugio emocional que la palabra no siempre garantiza. También resulta entrañable Abslam, el anticuario, conocedor de todos los trucos del oficio, figura ambigua que se mueve entre la picaresca y la complicidad.
El desenlace, muy medido, se abre a un futuro que nadie conoce, con posibilidades pero sin certezas, lo que refuerza la coherencia del conjunto. El filme convence a través de sus personajes, de su mirada compasiva y de su defensa de una vida que, incluso en sus últimos tramos, sigue abierta a lo que pueda pasar.


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