La escenografía, una larga mesa giratoria y un cortinaje que
crean un espacio abstracto e impersonal. Un purgatorio para los
sentimientos en el que todo está, como decía la vieja broma, a cero
grados: ni frío ni calor. Tiene el montaje algún momento de belleza,
como la lluvia fina que empapa a los actores, y una apuesta por el
distanciamiento a través de la farsa también: Antonio Comas,
actor y músico, combina su papel de Rey con números al piano y pito de
caña -ese silbato que tiene toda chirigota que se precie-, una comicidad
que choca con la austeridad expresiva del montaje.Las cuatro actrices aportan el fuego que les deja el código del montaje,
escapándose como pueden con algo de emoción y talento, pero sin poder,
claro, dejar de ser seres gélidos a los que cuesta asociar a una
desgracia. Como ocurre con casi todo el reparto, son convidados de
piedra también en esta historia. Don Juan burla a las mujeres y roba su honor -era entonces la prenda
más valiosa- con burdos engaños como valerse de la oscuridad para
hacerse pasar por otro. Falla el ritmo, la escenografía y el verso, se hace largo.
A quoi sert de voyager si tu t'emmènes avec toi ? C'est d’âme qu'il faut changer, non de climat." (Sénèque) Journal de lecture, de coups de coeur et de coups de gueule.
dimanche 16 octobre 2022
El burlador de Sevilla T. de Molina
Dirección y versión Xavier Albertí Escenografía Max Glaenzel
Reparto: Jonás Alonso: Anfriso / Ripio / Criado, Miguel Ángel Amor: Duque Octavio, Cristina Arias: Isabela / Belisa, Mikel Arostegui Tolivar: Don Juan, Rafa Castejón: Don Gonzalo de Ulloa, Antonio Comas: Rey de Castilla / Rey de Nápoles / Músico / Criado, Alba Enríquez: Arminta, Lara Grube: Doña Ana / Mujer, Álvaro de Juan: Marqués de la Mota / Soldado, Arturo Querejeta: Padre de Don Juan / Embajador Don Pedro Tenorio, Isabel Rodes: Tisbea, David Soto Giganto: Batricio / Criado, Jorge Varandela: Catalinón

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